Se caracteriza por su variada forma de preparar comidas. Dentro de la «comida típica» podemos encontrar; papas, hornado, cuy y las deliciosas tortillas de harina de trigo.

HORNADO DE CHANCHO: Insignia de la Provincia del Chimborazo.

El hornado de cerdo es un plato tradicional de la provincia del Chimborazo que se prepara con un proceso lleno de sabor y tradición. El cerdo es adobado con una mezcla de especias y hierbas autóctonas, dejando que los sabores se integren durante varias horas. Luego, se cocina lentamente en un horno o en una parrilla, lo que permite que la carne se vuelva tierna y jugosa, mientras la piel se dora y se vuelve crujiente. Este delicioso platillo se sirve generalmente acompañado de mote, papas, ensaladas frescas, agrio y una salsa de ají, que realzan aún más su sabor.

El hornado es un verdadero reflejo de la gastronomía ecuatoriana, ideal para compartir en celebraciones y reuniones familiares.

TORTILLAS DE TIESTO: Tradicionales y deliciosas.

Las tortillas de tiesto son un delicioso platillo tradicional ecuatoriano, especialmente popular en la Sierra. Se preparan a base de masa de maíz, que se mezcla con ingredientes sencillos pero sabrosos, como queso fresco y un toque de sal. La masa se moldea en pequeñas porciones y se cocina sobre un tiesto (una especie de sartén de barro) calentado al fuego, lo que le da un sabor único y una textura crujiente por fuera, pero suave y esponjosa por dentro.

Estas tortillas se sirven calientes, acompañadas generalmente de queso, miel o una salsa de ají, convirtiéndolas en una opción ideal para el desayuno o para compartir en cualquier momento del día.

CUY ASADO CON PAPAS: Platillo exótico andino.

La preparación de este platillo requiere de un proceso cuidadoso y tradicional. Primero, el cuy es sacrificado de manera respetuosa y luego se limpia y se adoba con una mezcla de aliños autóctonos que incluyen hierbas y especias locales, lo que le da un sabor único. Tras el adobo, el cuy se coloca sobre las brasas, cocinándose lentamente con carbón vegetal o, en algunas ocasiones, con leña, utilizando una estructura especial que permite girar el cuy para que se cocine de manera uniforme y conserve todos sus jugos.

Durante el proceso de asado, la piel del cuy se va dorando y adquiere una textura crujiente, mientras que la carne interior permanece tierna y jugosa, con un sabor profundo que se intensifica con el calor. Finalmente, se sirve acompañado de papas, que complementan perfectamente el plato, y una deliciosa salsa de pesa de sambo, que aporta un toque especial y tradicional.